4ta parte- Historia- Fiesta del Carmen de la Tirana

III FIESTA


La fiesta se inaugura en la noche del día 10. Se reúnen en la ermita del Cristo o también llamada Cruz del Calvario, a la entrada del Pueblo, el obispo de la Diócesis de Iquique, Sacerdotes, Religiosas, Bailarines, Dirigentes de los Bailes para iniciar la entrada al Santuario.

Acompañados de la música y el canto avanza hasta el Templo. El obispo ritualmente golpea la puerta con su báculo. Se abren las puertas, repican las campanas y se inicia la fiesta.

Desde este momento la música, la danza y los cantos resonarán día y noche en el Santuario hasta el término de la fiesta. El gran número de bailes que concurren a la fiesta, en un promedio de 190 a 200, hace que el tiempo de permanencia en el santuario para la entrada sea breve. Esto requiere de un gran esfuerzo organizativo por parte de dirigentes de los bailes religiosos.

La entrada de los bailes manifiesta la emoción y el júbilo del encuentro: Después de un año “entramos a este templo con reverencia, escucha a tus gitanos que vienen con reverencia” dice uno de los cantos.

Los bailes que han realizado la entrada comienzan sus danzas en la plaza del santuario. Con un promedio de ocho a diez horas diarias, los bailarines danzarán en medio un sol abrasador durante el día y un frío congelante en las noches.



Durante los días de fiesta se suceden los cantos de alabanzas en el interior del templo con horarios dispuestos para la celebración de la Santa Misa. El ambiente es festivo, alegre y de recogimiento. Los rostros cansados de los hombres y mujeres hallan descanso a la sombra del santuario. Refugiados en el manto maternal de la Virgen encuentran el consuelo, el ánimo y la esperanza para el transcurso del año.

Afuera del templo noche y día arden las oraciones de confianza, agradecimiento, de súplicas. Allí arde la oración sencilla de un pueblo por sus enfermos, sus pobres, sus niños, familias y todas sus más profundas necesidades. Emociona ver el rostro de aquellos que manteniendo en sus manos una vela encendida tienen el corazón encendido por una Fe que busca renovarse a la luz de este santuario.

En los últimos años, junto a las ruinas del antiguo templo de la Tirana, se ha construido un nuevo templo siguiendo las líneas de la arquitectura de las construcciones de los templos andinos.

En este lugar se ofrece un espacio de silencio y recogimiento, que complementa al Santuario dedicado a la danza. No es una alternativa, sino un complemento, pues la fiesta de La Tirana, es una profunda mezcla de ambas realidades. Aquí en las noches se realiza la adoración al Santísimo Sacramento. Después de un tiempo de adoración al Cuerpo de Jesús presente en el pan consagrado, los peregrinos con velas en las manos realizan una procesión por la explanada. Es también lugar para las bendiciones de las personas, enfermos, familias, recuerdos y de los trajes de los bailarines.

A medida que transcurren los días la fiesta va creciendo en intensidad. Una actividad importante que se lleva a cabo en estos días es la visita que realiza un grupo importante de misioneros a los bailarines en sus locales, como también al resto de los peregrinos en sus lugares de alojamiento. Son en su mayoría laicos que llevan en forman más personal la Palabra de Dios.

Al llegar el día quince, ya todos los bailes han realizado sus entradas y saludos a la imagen de la “Chinita” como cariñosamente se le denomina. Y todos se disponen para el momento culminante de la fiesta: El Alba.


La noche del quince es un momento de emotiva y gozosa espera. En el marco de una hermosa celebración de la misa con participación de miles de peregrinos, se aguarda las doce de la noche. Es la Misa de las vísperas.

Todo el mundo está en la plaza. El silencio recogido, la oración y el canto se suceden en la espera que el reloj marque las doce; para estallar en fuegos artificiales, bengalas, sonidos de los instrumentos, aplausos y llantos de gozo.

He aquí el pueblo de Dios, que caminando peregrino reconoce en María a la Madre de su Señor...



El día 16 está marcado toda la noche por el saludo de los bailes a la Virgen en su día. El número de peregrinos que hace largas filas para venerar la imagen de la Chinita aumenta considerablemente. Son largas horas las que pasan en esta espera. En ellas son acompañados por grupos misioneros que les invitan a realizar oración.

Al llegar junto a la imagen, el peregrino realiza su oración de Acción de Gracias por estar en el santuario, presenta sus súplicas, e invoca la protección de la Santa Madre del Carmen de La Tirana.



Un grupo organizado de personas se encarga de acompañar la imagen en los días de fiesta, preparar las andas de la procesión; y todos los detalles que tienen que ver con los cuidados de la imagen de la Virgen. Este grupo recibe el nombre de “Centinelas de La Virgen”.



En la mañana del 16, se realiza el descendimiento de la imagen de la Virgen que será llevada solemnemente en procesión. En una celebración al exterior del templo es descendida del camarín entre miles de cintas que la bajan hasta el presbiterio. Allí es colocada en el anda; y escoltada por el baile chino es llevada hacia la explanada del templo donde es aclamada con gritos, instrumentos y pañuelos.

Aquí en la explanada del templo se realiza la Misa solemne del día 16, presidida por el Obispo. La presencia de las Autoridades manifiesta la importancia no sólo religiosa de la fiesta sino también en el orden civil.

En la tarde de este día se lleva a cabo la procesión de la imagen de La Virgen. En un trayecto de varias horas, la imagen es acompañada con el canto sin interrupción de los bailes que van turnándose en el saludo. Una gran multitud la acompaña en este anual paseo por las calles del pueblo.

Dicen algunas de las estrofas cantadas por los bailes:

Todos te acompañaremos 

en tu linda procesión,

en andas te pasearemos
por toda la población.


Es cierto. Un gentío humano se congrega para la procesión. Emocionados los peregrinos ven pasar el anda de la Virgen. Los arcos de flores, las banderas y las palomas saludan a La Reina del Tamarugal.

Anteceden a la imagen de la Virgen, las veneradas imágenes de San José y Cristo Nazareno. Es la sagrada familia de Nazaret, la que en procesión por las calles del pueblo recorre el corazón de los fieles.

El retorno a la plaza se hace cuando ya ha caído el sol. La multitud de personas que se aglomera junto al anda, hace incluso peligroso el acercarse a ella.

La Virgen que es transportada por cofradías que se preparan para ello. Aquí un grupo organizado de personas ofrecen como manda el transportar el anda de la Virgen el día de la procesión.

He aquí el Arca de Dios, donde el verbo se hizo carne. En ella contemplamos el amor de Dios por todos los hombres. Con ella vamos al encuentro de su Hijo, peregrinando hacia el Santuario del cielo.

El Obispo bendice a la multitud de peregrinos congregada en la plaza y los anima en el camino de la Fe. Una vez entonando el himno nacional es ingresada la imagen al interior del santuario.

En la mañana del día 17 después de una misa y otra procesión alrededor de la plaza, se hace la subida de la Imagen a su camarín.

Los bailes iniciarán muy pronto sus despedidas. Comienza a través del encuentro con María, la Señora del Carmen de La Tirana.

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