Lineas teológicos pastorales para Fiesta 2011- 2015



SANTUARIO NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE LA TIRANA
DIOCESIS DE IQUIQUE


LINEAS TEOLÓGICO PASTORALES

PARA LA FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN DE LA TIRANA
AÑOS 2011 – 2015



Desde el año 1997, comenzamos un programa de “caminos pastorales para la fiesta”, y esto fue posible gracias al trabajo de muchos años que han ido entregando su aporte para ir creciendo en una mayor evangelización en la fiesta. Estos caminos han sido:

1997-2000      Preparación y celebración del Gran Jubileo de  la Encarnación
2001-2003      Coronación de la imagen venerada como Reina y Madre del Carmelo
y Madre del Norte al inicio del Nuevo milenio
2004-2010      Preparación de los discípulos del Señor para celebrar el Bicentenario
                     de la Patria

Hoy, estamos desafiados para iniciar un nuevo camino pastoral para la fiesta. Cada uno de estos caminos se desarrolló a partir de motivaciones centrales, que buscaron destacar un aspecto fundamental de la vida de la Fe cris
tiana, a la luz de la devoción mariana.



INTERROGATORIOS FUNDAMENTALES PARA EL DISCERNIMIENTO

Cuando nos enfrentamos a un nuevo tiempo, surgen una serie de preguntas que necesitamos responder:

§  ¿Qué acentuar en la fiesta y por qué?
§  ¿En cuántos años plantear este nuevo tiempo?
§  ¿Qué simbologías utilizar?
§  ¿Con qué metodología plantear  la temática con la cual se quiere iluminar la fiesta?

Estas preguntas son importantes y claves ante el proceso de organización de la Fiesta de la Virgen; pero no es posible una respuesta sólo que brota de la inteligencia estratégica. Se requiere que el trabajo pastoral que se diseñe y responda a la cuestión más importante de todas: el querer de Dios. Cualquier planteamiento de la fiesta necesita ser descubierto desde el querer de Dios. En otras palabras, no podemos intentar realizar algo que Dios no quiera. Entonces nuevamente llegamos a la pregunta más básica y fundamental de todas:

¿Qué es lo que quiere el Señor con la fiesta? ¿Por dónde nos quiere llevar?

Aquí está la clave más importante de todas, pues no se puede actuar de otra forma, sino desde el querer del Señor. Esto implica un proceso de búsqueda y discernimiento de su voluntad.  ¿Cómo hacerlo? Hemos ido aprendiendo algunas claves: la observación de los acontecimientos en la realidad, el diálogo y el aporte de los diversos agentes de la fiesta, la oración en común.  Teniendo en cuenta estos aportes, podemos presentar a continuación una síntesis de un proceso reflexivo que busca plantear la dinámica de la fiesta para los años que vienen.



PUNTOS  REFERENCIALES
PARA EL CAMINO PASTORAL DE LA FIESTA

1.      LA REALIDAD

Una mirada muy importante para estructurar el camino pastoral de la fiesta, está en ver la realidad a la luz de la Fe. Que observamos:

-          La pérdida creciente de la Fe cristiana del ambiente social y cultural y la confusión de la identidad cristiana por parte de mucha gente. Los procesos de globalización nos van tocando lenta, pero progresivamente; y no siempre tenemos consciencia de ello. Las expresiones de Piedad Popular no están ajenas a estas situaciones.

-          El valor que posee la experiencia de la Piedad Popular vivida en la fiesta como un referente importante para la vida de miles de personas.

-          La falta de una mayor conciencia de la identidad eclesial de cuantos acuden a las celebraciones festivas de la Tirana.

-          La necesidad de velar, proteger y desarrollar la experiencia de la fiesta en medio de un ambiente pluralista e indiferente a lo religioso, especialmente formal.

-          El cambio creciente de mentalidad que se va produciendo en las nuevas generaciones de bailarines y peregrinos que acuden al santuario.

Es necesario no sólo estar en la realidad, sino que también plantearse “frente” a ella, con el  fin de observar lo que va ocurriendo, para preguntarse por el querer de Dios allí.

La misma observación de la realidad, contemplando y acompañando los diálogos de vida de las personas, va constituyendo un modo de discernimiento de la voluntad del Señor que habla a través de las situaciones de la vida.


2.      LOS TESOROS ACUMULADOS

Existe un rico patrimonio religioso que posee una fuerza extraordinaria, pero que no está exento de los embates de los nuevos cambios culturales. Este patrimonio de fe sencilla, requiere seguir siendo acompañado por procesos pastorales, que animen una profunda reflexión de los caminos que se deben emprender. Existen algunos aportes pastorales muy valiosos y que deben ser tomados en cuenta y profundizados. Estos son:

1.      El impulso de Aparecida para redescubrir la cuestión fundamental de todo proceso evangelizador: la experiencia del encuentro personal y comunitario con Jesucristo.

2.      El impulso de Aparecida, para valorar la experiencia de la Piedad Popular como una auténtica espiritualidad cristiana.

3.      El trabajo pastoral realizado en fortalecer la identidad cristiana de la Fiesta y el desarrollo de una mariología cristocéntrica, trinitaria y eclesial.

4.      La valoración de la simbología propia de la Piedad Popular en el santuario y su diálogo e incorporación a la liturgia como un camino de inculturación de la fe.

5.      Los diversos procesos catequísticos que se desarrollan en torno a la vida y fiesta del santuario, y que se realizan espacialmente a través de los Bailes Religiosos y la liturgia del santuario.

6.      El trabajo de remodelación y ampliación del santuario que ha considerado la belleza, la simbología cósmica de la Piedad Popular del Norte, la dinámica litúrgica mistagógica y la participación de los Bailes Religiosos.

7.      El diálogo, la maduración y preocupación creciente en los Bailes Religiosos por la reflexión y orientación de la fiesta.

8.      Los procesos de organización del equipo pastoral de la fiesta, el mejoramiento de la infraestructura y el diálogo con la autoridad civil y los servicios públicos para coordinar de mejor manera los aspectos logísticos de la misma.

9.      La participación creciente de jóvenes en los procesos festivos de la fiesta y su responsabilidad en la ejecución de la misma.

10.  Existe una creciente valoración de lo que significa el “acompañamiento” como un proceso de acercamiento y acogida. Desde una perspectiva del servicio pastoral, estamos aprendiendo a valorar la tarea de “estar junto a nuestro pueblo” y desde allí ir acompañando la maduración de la vida cristiana.

3.      EL VALOR DE LA IDENTIDAD

A partir de los últimos años, ha ido creciendo la necesidad de reflexionar sobre la identidad cristiana de los peregrinos, con el fin de valorarla en la características propias que posee en la realidad cultural y social de nuestro pueblo.

La identidad es el patrimonio significativo de lo que somos. No es sólo un dato informativo, sino que es ante todo formativo de la persona y de la comunidad. Es una experiencia de ser, sobre la cual se construye el modo de ser en el presente, y se proyecta en el futuro. La preocupación por la identidad es de un inmenso valor por lo que esta significa en la vida de las personas.

Cuando contemplamos lo que significa la “identidad cristiana” nos acercamos a la necesidad de fortalecerla en la riqueza tan propia de su expresión en nuestra realidad nortina, y que no solamente marca la identidad creyente de un pueblo; sino que contribuye a sustentar la identidad de todo el pueblo nortino.

La complejidad de los procesos de cambios va produciendo cambios acelerados en la identidad de las personas y las comunidades. ¿Cómo se viven estos cambios? ¿tenemos total conciencia que están ocurriendo? Pareciera que muchas veces esto nos sobrepasa, y no siempre tenemos conciencia de los cambios que se están produciendo, y mucho menos, de las repercusiones que estos puedan tener. Nos surgen inquietudes:

-          El ¿cambio es negativo en si mismo? ¿no se requiere para dar otros pasos?
-          ¿Todos los cambios son buenos y necesarios?
-          ¿Qué tipos de cambios dañan la fiesta y no la ayudan?
-          ¿Hay una relación entre el cambio y la tradición? ¿Cómo se necesitan?

Se requiere que reflexionemos sobre el cambio y la tradición. Por una parte es fundamental saber guardar la tradición; pero por otra, que importante resulta abrirse a la integración, con el fin de entregar a las características más propias de los nuevos tiempos, los acentos propios del tiempo que pasa, y que contienen y son capaces de transmitir lo más hondo de la identidad que ellos guardan. Este proceso implica una evangelización que se abra y dialogue con la cultura, y asume aquellos elementos que son auténticos y que humanizan a la persona y aportan al reconocimiento de su dignidad e identidad cristiana y católica.




4.      NUESTRA IDENTIDAD CRISTIANA EN LA IDENTIDAD SIGNIFICATIVA DE NUESTRA CULTURA E HISTORIA

No basta con descubrir el valor de la identidad en el conjunto amplio de la realidad. El Evangelio cuando se anuncia siempre ha dialogado con culturas y pueblos concretos, marcados por una historia y un lugar común. El Señor no desconoce esta realidad, por el contrario, la asume haciéndola suya. El principio de la Encarnación del Verbo de Dios en la carne, trae la consecuencia de un Dios realmente presente en la historia y la cultura.

Nuestra identidad cristiana y católica la vivimos en la realidad de una geografía, historia y modos culturales que son propios. Y es fundamental descubrir esto no como una información externa, sino como elementos absolutamente necesarios para comprender a la persona nortina y anunciar el Evangelio. Prescindir de ello, o minarlo como un dato secundario no llevará nunca a una auténtica encarnación de la cultura en la realidad.

¿Cuáles son los elementos significativos que tenemos en nuestro modo de expresar la fe en este Norte Grande, y que tienen significación histórica y de un valor de identidad para muchos?  Podemos mencionar algunos fundamentales:

a)      EL SANTUARIO

El SANTUARIO, comprendida como “la casa grande de la Virgen” en el Norte, es el centro de la peregrinación creyente de miles, y de la peregrinación cultural de muchos que buscan en la fiesta sólo el fenómeno folklórico.

El santuario, es el lugar del encuentro con Dios y la Madre del Señor. Allí está la experiencia del encuentro afectivo y espiritual con María; donde ella y su imagen constituyen el “icono” de la presencia de la omnipotencia de Dios. Acercarse, tocar, besar, mirar la imagen, generan un “intensa experiencia espiritual” en los devotos. Esta es la experiencia que les permite descubrir la cercanía de Dios y el santuario como la casa que les pertenece, porque allí está la que es Madre, Reina y Señora; con la cual se ha establecido ese “vínculo de amor sin reservas”.

El santuario es el lugar que guarda la experiencia de la fe, la conserva y la transmite. Por lo mismo el santuario, debe ser el lugar que también guarde, conserve y transmita la fe, acogiendo, promoviendo y valorando la profundidad y autenticidad de las expresiones populares de ella, y que tienen sus raíces en la misma identidad del pueblo que peregrina, cree y espera. 

El santuario es también único. La Madre del Señor hace de sus “casas” lugares únicos, que no pueden ser comparables e incluso reproducibles, porque existe un elemento que es el del lugar sagrado, que no pueden ser repetidos. El Santuario tiene una ubicación propia y hacia ese lugar se dirige la peregrinación buscando el encuentro en ese lugar sagrado.



b)     LA IMAGEN DE LA VIRGEN

En el santuario se encuentra la IMAGEN VENERADA DE LA VIRGEN. En la imagen se contempla la presencia misteriosa de la misma Madre del Señor. La imagen constituye una ventana abierta a la presencia divina. Por la contemplación de la imagen, aunque sea breve, al tocarla, besarla, rendirle el tributo del canto, etc., hacemos la experiencia del diálogo con alguien. La imagen no es una estatua; sino que es memoria viva, y como tal, nos abre a la presencia real de la Madre, que la experimentamos como “nuestra” cercana, maestra y modelo. Ella dialoga con nosotros. Nos habla en el lenguaje secreto de la fe, que no desconoce la emoción, y que nos lleva a la oración de donación de todo nuestro ser. La presencia de la Virgen en el santuario es la causa que todo el recinto este impregnado de su presencia.

c)      LOS TIEMPOS FESTIVOS

También  LOS TIEMPOS FESTIVOS constituyen momentos de profunda identidad en el santuario. Las fiestas y algunos grandes acontecimientos religiosos son tiempos que “rompen” la monotonía del mismo tiempo. Engendran en el tiempo de la rutina, trabajo y aceleración, la semilla de la eternidad, de la “otra realidad” que está presente  y se palpa en el momento de la fiesta.  Y ese tiempo siembra la esperanza de la fe, abre a nuevos horizontes, y debe ser vivido en el lugar sagrado, el santuario y con las ritualidades propias de la identidad cristiana.

d)     RITUALIDAD

La RITUALIDAD, una realidad profundamente humana y cristiana,  es un elemento propio y fundamental de las expresiones del santuario. Comprendemos por ritualidad:

-          Modos definidos de expresar y confesar la fe.
-          Una forma repetida en el tiempo que genera costumbre y luego tradición.
-          El uso de signos, símbolos, gestos que se identifican totalmente con la expresión de la fe vivida en el santuario.

La ritualidad se conserva en la fuerza de la Tradición, que en estos nuevos modos del tiempo y las expresiones, corre algunos peligros que son muy necesarios reconocer y enfrentar, para poder ayudar en el proceso de conservar y transmitir a las nuevas generaciones. Se requiere:

-          Distinguir la verdadera tradición de las pseudo o falsa traidiciones, que muchas veces son costumbres sin ninguna raíz en el tiempo o en la totalidad de los devotos.

-          Valorar la profundidad de la tradición para reconocer aquellos elementos que son “inmutables o permanentes” y que no pueden cambiar en el tiempo, pues de otra forma se desperfila la misma expresión de la fe en el santuario.

-          Distinguir los elementos de la tradición donde es posible la variación o el cambio (inflexión) e incluso necesario para actualizar la tradición, y con ello la identidad cristiana, en las nuevas realidades que se viven.

-          Tener en consideración los elementos externos a la verdadera identidad religiosa nortina, para discernir cuáles contribuyen al fortalecimiento de la identidad y cuáles la debilitan, e incluso pueden destruirla.


e)      EL BAILE RELIGIOSO

Un elemento de particular significación en la identidad del a fiesta y de miles de devotos, tantos danzantes como no danzantes, es la DANZA RELIGIOSA. Sin duda que esta constituye la principal y más expresiva manifestación propia de la fe en el santuario. La identidad del santuario está íntimamente unida a la identidad de la danza religiosa.

La calificación de religiosa, coloca el acento propio y característico a este de expresión. De allí que el título tradicional y de identidad sea para las cofradías “Baile Religioso”. Se reconocen en esta identidad creyente que los convoca, los mantiene unidos y los hace expresar y confesar públicamente, en comunidad y sin protagonismos, su identidad creyente en Dios y la Madre del Señor.

Esta danza tiene su particular espacio en la fiesta, en el tiempo festivo, en la ritualidad; y que queda de manera propia expresada en la danza al interior del mismo templo, como el lugar más culminante de todas las danzas que se realizan, porque están danzando en el centro del mismo núcleo del santuario, que es eje y meta de todos los esfuerzos y sacrificios. Cuando usamos el término “propio” estamos indicando el valor que tiene la danza en el interior del templo, lo que la permite reconocerla en su esencia como religiosa y distinguirla de la “danza profana”, la que puede ser muy valiosa en su contenido cultural, pero que no es expresión de una confesión de fe.

Cuando la danza religiosa concluye en el santuario, se reflejan con más intensidad los sentimientos de agradecimiento, nostalgia, que disponen para partir. Esta partida es un “retorno” Se vuelve a los lugares y tiempos de la vida ordinaria. Ha concluido lo extraordinario. Este retorno se vive en el ritual de la “octava” como una pequeña fiesta que hace memoria de lo vivido en el santuario. Este es un tiempo muy valioso para fortalecer una catequesis que ayude a despertar o fortalecer la unidad entre la vida de la fe del bailarín y la vida del año. Aquí, se hace necesario, generar celebraciones de “octava de la fiesta” que animen a esta unidad; y que no sean sólo una “repetición disminuida” del esplendor de la fiesta.

El baile religioso se presenta como un gran desafío para que dialogue y encuentre espacios y modos de expresión en la liturgia de la Iglesia. Al constituir un modo auténtico de la expresión de la fe cristiana,  posee elementos valiosos para potenciar diversos momentos litúrgicos, haciendo que estos se vean comprendidos y cercanos a la misma asamblea que celebra, con el fin que se logre una participación más consciente, activa y fructuosa en la liturgia, especialmente en su plenitud que es la liturgia. Por lo mismo debemos cuidar, que estos procesos sean con un verdadero conocimiento, discernimiento y delicadeza pastoral, para que sea encuentro, servicio y confesión de la fe, sin suplantar, disminuir y violentar, tanto la danza religiosa como la misma liturgia.

La identidad religiosa del baile, hace que todo lo que se use en el baile, no sea sólo “sagrado”, sino que requiere ser “consagrado”. En otras palabras, el baile religioso reclama la propiedad (consagrado) de todas sus mudanzas, música y vestimenta para no confundirla con una identidad profana o pagana. En este sentido, los elementos que pudieran venir de lo profano, necesariamente deben ser bendecidos y discernidos, pues no todo será posible ser bendecido y consagrado para el Baile Religioso, sino sólo aquello, que permitan expresar con claridad una verdadera identidad, no sólo religiosa, sino cristiana.

f)       PEREGRINACION

Existe un elemento común a todos los creyentes que acuden al santuario, y este es el SENTIDO DE LA PEREGRINACIÓN. La peregrinación es un modo de confesión de la fe. La misma decisión de acudir al santuario, ya lo es. Este dirigirse “va cargado” de la vida, marcada por temores y esperanzas, dolores y preocupaciones, alegrías y anhelos. Esto se lleva en el corazón y se va expresando en el ritmo del peregrinar que ha comenzado en el lugar de la vida ordinaria. Al llegar al santuario, es posible expresar, desenvolver y descargar todo lo que se trae, a través de las diversas formas de confesión de la fe: el Baile religioso, las velas, la participación en liturgia, el saludo a la imagen venerada, etc. Esta profunda expresión de fe, se condensa en momentos vitales en el santuario, y que regraban en el corazón la condición de creyentes, peregrinos y devotos.

g)      RELATO FUNDANTE

Otro elemento significativo es el RELATO FUNDANTE. Los antecedentes que explicaban los orígenes del santuario, durante décadas los comprendimos como “leyenda” lo que nos llevó muchas veces  a minusvalorarlo. Los aportes de la investigación arqueológica e histórica, nos llevan actualmente a comprenderlo como un relato con serias bases históricas, donde se desarrollan otros elementos de significación social.

Este relato contribuye a la comprensión del modo de obrar de Dios en la historia y en la cultura, de tal forma que hace presente de diversas formas su voluntad. Este relato fundante contribuye a fortalecer a identidad cristiana del santuario, y a valorar sus orígenes, enraizados en las mismas de un pueblo que abrió su corazón a la cruz de Cristo. La riqueza de su contenido abre variadas perspectivas para su actualización y significación en la identidad.


Estos elementos significativos contribuyen a realizar un auténtico camino de discípulos y misioneros del Señor Jesús, pues en ellos encontramos la presencia del Señor Jesús; y nos abren a una verdadera experiencia de fe y espiritualidad cristiana, aunque lo sea de otra manera; es decir, no los clásicos del modelo más occidental de la fe.
ELEMENTOS A CONSIDERAR EN LA CONSTRUCCION
DEL PROCESO PASTORAL PARA LA FIESTA


1.      El fortalecimiento de la identidad cristiana de la fiesta en el reconocimiento de sus raíces propias.

2.      La valoración y la legítima expresión de diversas expresiones de ritualidad, signos y símbolos de Piedad Popular en el santuario.

3.      El encuentro con Jesucristo favorecido en las diversas expresiones y momentos de la fiesta y la vida del santuario.

4.      La valoración del relato fundante y la historia del santuario.

5.      La valoración de la identidad e historia de los Religiosos.

6.      La acogida y el diálogo como punto referencial a cualquier proceso evangelizador.

7.      La catequesis como camino de encuentro, crecimiento y maduración de la fe.

8.      El crecimiento y maduración del sentido de Iglesia.


LEMA


¡Chinita del Carmen, Mujer Valiente de nuestra Fe,
ruega por todos nosotros, en el camino y encuentro
con el Maestro y Señor!



-          Uso del término “chinita” con la fuerza de su lenguaje popular y la fuerza de su lenguaje bíblico (sierva, discípula)

-          La tradición del Carmen como una memoria de la identidad del santuario y su vínculo a la tradición de la realidad territorial andina, pampina y chilena.

-          El concepto de mujer, que refleja “cercanía” y la tipología bíblica de Juan (mujer: modelo, madre del discípulo de Cristo)

-          La valentía como una característica propia del anuncio de la fe, especialmente por el testimonio público y de vida a la que estamos llamados los cristianos en medio de una sociedad que va dejando de creer.

-          “Nuestra Fe”. La fe como un patrimonio no sólo recibido sino que acogido. Es nuestra confesión. Declara nuestra adhesión personal y comunitaria. Es también un evocación de la comunidad que cree. No se cree de manera individual, creemos como Iglesia.

-          “Ruega por todos nosotros”  Esta es la gran súplica de la Iglesia que le levanta a la Madre del Señor. Ella es la que permanentemente intercede por el mundo y la Iglesia ante Cristo, el Señor. Son tantas las necesidades, las situaciones y realidades donde necesitamos que Dios sea Dios y nosotros sus hijos.

-          “en el camino y encuentro”  Dos términos muy unidos. Somos peregrinos, vivimos en la marcha de la vida. Allí somos invitados a caminar para encontrarnos con el Señor. En el camino de la vida ocurre el encuentro con uno mismo, con los demás y la creación, en la misma medida que nos encontramos con el Señor.

-          “con el Maestro y Señor” El encuentro implica a una persona, Jesucristo el Salvador, que hecho carne es el hijo de María, y también es su Maestro y Señor. Queremos que también en el camino de nuestra propia vida, él sea nuestro Maestro, que sus enseñanzas sean la orientación de nuestra vida; y que también sea nuestro Señor, el fundamento de nuestras decisiones y nuestra fuerza para confiar, sufrir y esperar.

Ella , como Madre nos permite la relación del vínculo filial que nos une en alianza de amor; y como modelo y maestra, nos muestra y estimula en el encuentro más fundamental de la vida: Con Jesús. La experiencia de la cristiana, es junto a ella.

Esta experiencia de encuentro con Jesucristo está en clave de proceso. La vida cristiana es un proceso que no termina sino en el encuentro total y definitivo de la Vida eterna.



ESQUEMA PASTORAL PARA LAS  FIESTAS 2011-2015

AÑO 2011
EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO
- A partir de la memoria del relato fundante
- El acto de acoger a Jesucristo y la constitución del discípulo
- El valor del bautismo como confesión de fe

AÑO 2012
RENOVACION DE LA PROMESA
            - Memoria de la historia del santuario y de los BBRR.
            - La fe hecha historia en el santuario
            - El valor de la tradición

AÑO 2013
CAMINANDO EN LA ESCUCHA DE LA PALABRA
            -María, mujer de la escucha valiente de la Palabra del Señor
            - Palabra hecha carne en Jesucristo
            - Discípulos que escuchan al Maestro en el hoy

AÑO 2014
LA PEREGRINACION
-          Fortalecimiento del sentido de la peregrinación en el nuevo hoy
-          El sentido de caminar en comunidad: Iglesia
-          El retorno a la vida con la Vida

AÑO 2015
LA PROCLAMACION DE LA PRIMACIA DE JESUCRISTO
-          La formulación del Credo
-          El valor de los jóvenes en el anuncio de la Fe
-          La entrega del testimonio de la fe a los niños



SIMBOLOGIA

Cruz, adornada en parte con flores, al modo de la cruz de Mayo y con la presencia del escapulario, memoria de la Virgen, junto a la Cruz del Señor. La cruz hace memoria de los colores de la cruz de Chile, e incluso guarda sus proporciones.

La cruz es el signo de la fe cristiana. Es memoria del Maestro y Señor que dio por amor su vida por nosotros (Jn 13,1-15) El encuentro está siempre marcado por la cruz, la que es signo de muerte y resurrección del Señor. Su gloria es donada a la humanidad, porque en la cruz la muerte ha sido muerte. Allí fue dada a luz la Vida eterna. Las flores son el signo de la vida, de la presencia de la salvación que recrea la vida de los hombres. La cruz ahora es esperanza, para todos; y unida a la cruz está María.

Su presencia está recordada por el escapulario que cuelga de la cruz. Ella está siempre junto a su Hijo, Maestro y Señor; y desde allí siempre ruega por nosotros. Es allí también donde está sellado el pacto de alianza: “He aquí a tu hijo”, “hijo, he aquí tu madre”.



TIEMPOS Y MOMENTOS SIGNIFICATIVOS PARA ESTOS AÑOS
A tener en cuenta

1.      Dedicación del templo y título de Basílica menor. Año 2012
2.      Inauguración de la nueva torre para el santuario: Año 2014
3.      50 años de la Federación Tirana: Año 2015
4.      El año 2040: 500 años del santuario


ETAPAS
5 años

2011- 2015



RECORRIDO DE LA FIESTA

Desde la MEMORIA
Desde la ACTUALIDAD
Desde la NOVEDAD
La valoración de lo que hemos sido, y el patrimonio de identidad cristiana que poseemos, expresado en profundas categorías antropológicas y culturales. Y la necesidad de reflexionar sobre lo que verdaderamente es el patrimonio de la identidad; y lo que lo daña y destruye.
La conciencia permanente que tenemos de mirar la realidad para que la fe la ilumine, y en esa realidad nos otorgue la esperanza creyente.
Esta realidad también es desafío de evangelización y de cuidado ante el resguardo del patrimonio de la identidad cristiana en su expresión propia en nuestra tierra y santuario.
Es necesario el esfuerzo por acompañar y animar “nuevas síntesis” entre la Fe cristiana, en el dato cultural que se vive y las nuevas expresiones y valoraciones presentes en las nuevas generaciones.
Este proceso demanda discernimiento, prudencia y particular cuidado, exigiéndonos un diálogo constante con la memoria de la identidad
Acciones significativas
Acciones significativas
Acciones significativas




Trabajo producto del discernimiento
de la Comisión central de la Fiesta
Mayo, 2011






No hay comentarios:

Publicar un comentario